Celebraciones

Desde hace tiempo, los espumantes se han vuelto icónicos a la hora de celebrar un acontecimiento como lo es un bautismo naval .La botella, amarrada por una sólida cinta, soltada en dirección del casco, choca con éste y estalla en un impetuoso y sonoro brote de espuma que anuncia una celebración y con ella el placer que depara el inicio de un viaje aunque sea sin destino . Es tan sólo una metáfora de un festejo.

No es preciso que se cuente con una botella o con un plato original .Basta con una palabra, un anuncio , una flor o un saludo sincero, porque celebrar es mucho más que un brindis.

Celebrar es conjugar muchos otros verbos : recordar , nombrar , alabar , abrazar destacar ,conmemorar, elogiar, encomiar, ensalzar, aplaudir, honrar, regalar. Es también dedicación especial , goce atento , momento emotivo ,y sobre todo emoción compartida .

No es una vivencia más que captura nuestra atención por unos minutos para luego olvidar . La celebración perdura en nuestros sentidos, se siente, se extiende en el tiempo, se propaga en el espacio y se percibe a la distancia aunque parezca fugaz y a veces hasta imperceptible.

Se le atribuye al  J.F. Kennedy esta frase : En los tiempos de crisis interna, los hombres de buena voluntad y generosidad deben ser capaces de festejar y en esas palabras se resume la noble actitud humana de valorar, agradecer, de afirmar el ser y la existencia

Lo cierto es que en los tiempos que siguen a una crisis , en medio de lo cotidiano o a la hora de grandes desafíos , el celebrar y festejar se torna una experiencia vital para retomar el camino. Se convierte en una herramienta más que eficaz para aumentar la autoestima, la esperanza y el encuentro de almas que transitan juntas los caminos de la vida. Las fiestas en su mejor versión, como los viajes, rompen con la rutina, desintoxican, permiten liberar energía, y básicamente tienen el poder de aglutinar a los personajes más diversos.

En este contexto es preciso aceptar que la Hotelería está íntimamente ligada a las celebraciones en cualesquiera de sus formas y que ofrece el mejor escenario para recrear un encuentro postergado o simplemente para respetar las festividades que con un enfoque comercial impone el calendario.

La diversificación de los servicios hoteleros ,la actual modalidad del consumo turístico , la creciente competitividad , la centralidad del disfrute son sólo algunos de los factores que animan a los directivos a pensar en el área de la ahora llamada animación socio cultural

La incidencia de este servicio no sólo genera una mejor estadía, propone una mayor variedad de la experiencia recreativa , una multiplicación de los vínculos entre los pasajeros y los que se suman al festejo , y además la perspectiva de un retorno asegurado. Ofrecer un producto diferencial, sin duda, facilita la fidelización , aumenta el consumo, incrementa las reservas y con ello mejora la rentabilidad

Para el logro de este objetivo el hotel debe contar con un programa de actividades y una agenda adaptable a los distintos públicos pero también debe acondicionar recursos que favorezcan la instantaneidad , la simultaneidad entre la demanda del producto y su consumo .

El just in time no puede estar ausente en ningún momento , menos aún si se habla de satisfacer un pedido que involucrará a viajeros y al propio staff que será testigo de un momento especial.

Un evento siempre aporta el mejor material y las imágenes más entrañables para el Libro del Hotel .

Celebración es un término con origen en el latín celebratĭo. El concepto refiere a la acción de celebrar (festejar, conmemorar, alabar, reverenciar, realizar una reunión o acto). Por ejemplo: “En el marco de la celebración por el centenario de la institución, los vecinos pudieron disfrutar de un concierto de Marco Miguel Castro”“Te invito a la celebración de mi cumpleaños: será el próximo viernes a las 17 horas en el Salón Multicolor”“Dos mil policías se encargarán de brindar seguridad durante la celebración del partido”.

Una celebración, por lo tanto, puede ser una fiesta, un acto u otro tipo de evento festivo. Su objetivo es recordar o conmemorar algún acontecimiento u homenajear a una persona. Una fiesta de cumpleaños, una reunión por el aniversario de la fundación de un club o el acto de inauguración de un nuevo centro cultural son ejemplos de celebraciones.

Además dentro del ámbito deportivo es habitual hablar de celebración a la hora de referirse a la manera que tienen de festejar los equipos la consecución de cualquier campeonato de liga o trofeo de relevancia. Así, por ejemplo, podemos establecer que el equipo de fútbol del Real Madrid ha llevado a cabo una celebración por todo lo alto con motivo de haber logrado sumar su décima Champions League, tras derrotar en la final al Atlético de Madrid.

La persona que organiza la celebración es el anfitrión, quien suele hacerse cargo de los gastos de la fiesta. El anfitrión decide a quién invitar a su celebración, generalmente escogiendo entre sus amigos y familiares. Algunas celebraciones son multitudinarias mientras que otras resultan más pequeñas e íntimas.

Dentro del ámbito religioso también se usa el término que nos ocupa. En concreto, se habla de celebración penitencial para referirse a todas esas conmemoraciones que se llevan a cabo dentro de la Iglesia y que son muy importantes para sus fieles como sería el caso de la Pascua.

Asimismo, dentro del ámbito del cine, existe un largometraje muy importante que tiene como título precisamente “La celebración”. En el año 1998 fue cuando se llevó a cabo el estreno mundial de esta película, dirigida por el director danés Thomas Vinterberg, que tiene como reconocimiento el ser la primera del conocido movimiento Dogma 95, que apuesta en todo momento por no recurrir al uso de la tecnología ni de los efectos especiales.

Dicho film nos acerca a una celebración familiar que se convierte en una tragedia. En concreto, se cuenta como una familia se encuentra festejando el sesenta cumpleaños del padre. Sin embargo, toda la fiesta se vendrá abajo cuando uno de los hijos reconozca ante los presentes que aquel abusó de él durante su infancia y también de su hermana, que recientemente se ha suicidado.

La noción de celebración también se usa como sinónimo de elogio o aclamación. En este sentido, celebrar a alguien o a algo significa pronunciar un comentario positivo: “No tienes que celebrar ese tipo de conductas porque son peligrosas”“La jugada, pese a que no finalizó en gol, fue celebrada por el público”“Las palabras del niño fueron celebradas por sus padres, quienes aprobaron sus opiniones”.

DEFINICIÓN SIGUIENTE →

Una fiestaconvite o celebración es un acto o evento de carácter social organizado de forma pública o privada en cuyo desarrollo se comparte tiempo y espacio por parte de los participantes y que se asocia al ocio y el divertimento.

El término presenta, según los estudiosos del tema, una naturaleza compleja, extraordinaria y paradójica.

Muchos autores consideran que aunque no se puede identificar fiesta y ritos, si hay que tener en cuenta que existe en el interior de toda fiesta una especie de ritos, a pesar de este concepto haya sufrido una transformación a lo largo del tiempo, por lo que tener un aspecto sagrado ha pasado a ser una conducta formal y rutinaria.1

a fiesta rompe con la rutina de la vida cotidiana, tiene carácter constitutivo del tiempo social, diferenciándose entre fiestas cíclicas y fiestas ocasionales, entre aquellas que componen un sistema, dando lugar a un orden en la duración de la vida social, y aquellas que son fruto de una excepcionalidad, aunque simbolizan la irrupción de unos determinados poderes, mensajes o eventos.1

Con la aparición del tiempo moderno, la agricultura pierde prioridad y su lugar es cumplimentado por el “orden cristiano-católico del tiempo”. Surgen de este modo un grupo de fiestas centradas al ritual agrario, en el que se dan fiestas tan variadas como la bendición de animales y las rogativas para pedir la lluvia, o las fiestas de la cosecha (que acaban convirtiéndose en la fiesta mayor de muchos pueblos).1

Tampoco se puede dejar de lado la importancia que llega a tener este orden cristiano-católico en el calendario festivo de las sociedades cristianizadas, que pasan a centrar su calendario festivo en el Calendario Litúrgico cristiano, basado en la superposición de una lógica lunar, de carácter móvil, como lo eran los Misterios de Cristo, y la lógica solar, considerada más estable, y que está centrada en el santoral o calendario del mártires de la Iglesia primitiva.1

Esta cristanización de las fiestas tiene una repercusión en la sintaxis, el lenguaje, la forma de articular actos y el tipo de articulaciones que se dan lugar. Cabe destacar por ejemplo en la fiesta valenciana como se produce un aumento de la exhibición indumentarista de ciertas asociaciones que terminan en un esteticismo competitivo (como los disfraces de las fiestas de Moros y Cristianos, o los vestidos de valenciana en las fallas .. .); algo parecido ocurre con el comensalismo público o la organización de àgapes masivos, que en algunos casos tienen origen en rituales procedentes de la caridad pública.1

También la semántica de la fiesta cambia, ya que los contenidos de la misma, es decir, el objeto que se celebra cambia; comprobándose la secularización de las fiestas, en las que se sustituye la celebración de un personaje por la celebración de la identidad comunitaria o personal. Así tenemos los ejemplos de cómo la fiesta de un santo, como San Antonio, se sustituye por la bendición de los animales, de manera que se da una reflexividad de la fiesta, ya que el sujeto celebrado y el objeto que se celebra se identifican simbólicamente.

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